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Terra
La Coctelera

Mira lo intento mira intento buscar mi musa esa que

Mira que lo intento. Mira que intento buscar a mi musa, esa que hacía que escribir fuera algo sencillo, fácil, divertido, terapéutico...No puedo.

Falta de tiempo (libre), falta de inspiración, falta de ideas...Bueno, esas no, que algunas tengo. Mi problema es más de falta de...desarrollo, podríamos llamarlo así.

Me tendré que pensar lo de volver al colegio, para volver a aprender a desarrollar las palabras...

Quiero y no puedo.

Why???

yo, mi, me...

Egoísta. Desordenada. Caprichosa. Pesada. Infantil. Llorona. Borde. Aburrida. Contestona. Mal hablada. Cansina. Bocazas. Cobarde. Perezosa.

 

 

 

 

 

 

Nadie se desembaraza de un hábito o de un vicio tirándolo de una vez por la ventana; hay que sacarlo por la escalera, peldaño a peldaño. 

 Mark Twain (1835-1910) Escritor y periodista estadounidense

Pequeño homenaje a un GRAN hombre

Desde hace 9 días, una estrella nueva brilla en el cielo.

Sí papá, sí. Finalmente perdimos la batalla.Finalmente la madrugada del 1, tus pulmones no dieron más de sí. Más de dos años luchando fueron suficientes. Aún así, yo todavía me preguntó ¿por qué?

Por suerte, la guerra no la ha ganado. Porque aunque tu corazón haya dejado de latir, aunque tu cuerpo (y tus risas, tus manías, tus soniditos...) ya no esté con nosotros, tu esencia, tu alma, tus recuerdos (en definitiva TU) vivirá SIEMPRE. Porque contra el recuerdo no se puede luchar, y porque, por suerte, tu dejaste huella en mucha, mucha gente.

Gracias papá, gracias por enseñarme tantas cosas y sólo espero que me perdones por no haber aprendido a valorarlas antes. Sabes que siempre fui una cabecita loca.

Siento no poder corresponderte con unas palabras más bellas, con algo mejor escrito, pero las lágrimas me emborronan la pantalla del ordenador y así es imposible pensar coherentemente. Te prometo que algún día tendrás las palabras que te mereces.

Por último, sólo pedirte un pequeño favor: no olvides nunca nunca que te quise, te quiero y te querré siempre.

 

 

 

"Inside my heart is breaking,

my make-up may be flaking

but my smile still stays on"

Relato sin nombre

Ana conducía mientras Emilio miraba por la ventana.

La tristeza de Emilio era evidente y Ana había hecho todo lo posible por intentar alegrarle sin mucho éxito, hasta que, para no marear más la perdiz, decidió concentrarse en la carretera y en los kilómetros que les quedaban por delante.

Volvían de un viaje corto, pero estresante. Estaban cansados. Mientras el asfalto pasaba lento y caliente bajo las ruedas del coche, Ana empezó a meditar.

Había conocido a Emilio hacía unos cuatro años. Lo suyo había sido pura pasión desde el primer momento, aunque estuvo oculta durante unos meses por una buena amistad. Ella estaba por trabajo en la ciudad donde vivía Emilio. Durante esos meses de amistad, en los que se comían con los ojos, se contaron muchas cosas, reían, disfrutaban de su mutua compañía. Emilio era divorciado y tenía un hijo fruto de su relación anterior, y ese era uno de los motivos por los que no se atrevía a decirle nada a Ana. Pero esos meses de amistad le sirvieron para darse cuenta de muchas cosas, entre ellas que Ana no era como las otras chicas que había conocido: ella entendía y comprendía su situación. Finalmente, un tarde algo incómoda, por el viento otoñal que corría a su alrededor, decidieron empezar un camino en común, una vida en común.

Al poco tiempo, Ana tuvo noticias de su trabajo: tenía que volver a su ciudad de origen, y aunque pensó en rechazar la vuelta, por seguir con Emilio, este la sorprendió cuando le dijo que el se marchaba con ella. Ella meditó mucho la situación, no quería que Emilio lo dejara todo, en especial a su hijo por ella. Sabía que la vida da muchas vueltas y no quería ser la responsable de que, si algún día su relación no terminaba en buen puerto, el hubiera perdido media vida por ella. Pero él estaba convencido, tan convencido, que hizo todos los preparativos para el viaje y a los pocos días partieron a su nuevo destino.

La adaptación no fue fácil, en especial para Emilio, que echaba mucho de menos a su pequeño, pero sabía que había elegido correctamente y que la lejanía no tenía que significar romper el vínculo con su hijo.

En eso estaba pensando Ana, cuando sonó en la radio su canción. Esa que hacía que se estremecieran, que los vellos se le pusieran de pico, que conseguía arrancarles una lágrima alegre cuando estaban bien, o una lágrima triste cuando el ánimo no acompañaba.

Ana miró a Emilio y, al ver su cara por fin lo supo. Sus miedos aparecieron de nuevo, y esta vez se hicieron realidad a una velocidad vertiginosa. Siempre supo que su relación pendía de un hilo, y que ese hilo estaba en poder de una persona, alguien contra el que Ana nunca podría luchar, ni querría luchar: el hijo de Emilio.

De repente, y mientras la cabeza le daba vueltas, Ana fue consciente de todo. El hilo se había roto y no había nada ni nadie que pudiera arreglarlo.

Y entonces, y sólo entonces, lloró...

7 meses

7 meses...

El primero de esos días, un día para recordar, aunque no fuera "perfecto"...

Después, semanas para olvidar, horribles, malísimas,pero a fin de cuenta parte de esta historia...

Más tarde, empezar de nuevo, segundas partes (¿nunca fueron buenas?), si te quiero, que más dan los demás.

Luego, celos, desconfianza, odio, rubio de bote, abrigo blanco, instintos asesinos, teléfono.

Seguimos, nueva forma de ver las cosas, la relación, buscando nuestro sitio, encontrándolo, por fin solos, "probres", pero solos.

Siguiente, vacaciones, relax, lectura de libros de autoayuda, aceptación, adiós abrigos blancos, tu y yo, fuera fantasmas, ¿madurez?.

Ahora, confianza, deseo, ansias por estar juntos, sesiones de pelis, llorar juntos, hablar más y más, familia numerosa, mi pilar de apoyo, pasión, olor a sexo, caricias, abrazos, abrir los ojos por las mañanas y verte a mi lado...

7 meses...

 

Todo echo al revés, todo lo malo cuando no debía (¿debe alguna vez?), todo lo bueno por fin, entendiendonos, aceptándonos, escuchándonos, queriéndonos...¿cambiar? Claro, todos cambiaríamos momentos de nuestra vida. Pero pensándolo fríamente, gracias a todo lo que nos ha pasado en estos últimos 7 meses, he aprendido mucho más que en 2 años y 4 meses, por algo será, ¿no?

Solo espero poder seguir 7 vidas más a tu lado (como los gatos), seguir creciendo a tu lado, seguir hablando, escuchando, cumpliendo sueños o soñandolos, me conformo con poco, ya sabes...

 

Ich liebe dich, ich brauche dich main liplin...

 

 

Escribir

Escribir....

Eso que siempre le había relajado, le había gustado e incluso, siendo un poco narcisista, no se le había dado nada mal, de repente desapareció de su vida.

Primero fue una dejadez: hoy no puedo, no tengo tiempo, no tengo ideas, mañana lo hago.

Poco a poco, las ideas se le fueron yendo, las palabras no aparecían, las musas se habían escondido.

¿Qué le había pasado? Releía textos antiguos, relatos con los que había disfrutado y se preguntaba como ella había podido escribir aquello, como con unas pocas palabras había podido crear relatos con los que disfrutar, reír, llorar y hasta, por qué no, pasar algo de miedo.

Escribir era un sueño para ella, ver algún día las palabras que salían de sus dedos impresas en un libro su máxima.

¿Por qué lo dejó pasar? ¿Por qué siempre dejaba de luchar por lo que realmente quería o le gustaba?

Aquel día se levantó melancólica, llovía fuera y el recién estrenado otoño le había deprimido más de lo que le hubiera gustado.

De repente, un relámpago, seguido de un trueno hizo temblar las ventanas por las que miraba la vida pasar.

Y de repente, como si aquello fuera una señal, como si el relámpago le hubiera hecho ver la luz, y el trueno le hubiera removido algo de dentro, se dijo : "Hasta aquí"

Cogió su antiguo cuaderno, su boli favorito, se quitó la meláncolía de encima y empezó a escribir:

- Érase una vez...

2 años...

Dos años...

Dos años demostrando que hay que LUCHAR

Dos años demostrando que la vida merece la pena vivirla

Dos años demostrando que una sonrisa es un mundo

Dos años demostrando una fuerza de voluntad, una capacidad de superación, una lucha continua digna de admiración

Dos años demostrando tenacidad, cabezonería o llamálo como quieras

Pero dos años en los que no te has rendido, en los que has luchado y que, por suerte, sigues luchando

Gracias por demostrarme tanto en tan poco tiempo y siento no haber sabido apreciarlo antes

Quiero y  sé que vas a seguir luchando

Porque las cosas pequeñas, esas cosas insignificantes para la mayoría de la gente, son las que hacen que esta vida tenga sentido: una sonrisa, una caricia, el olor a café, el queso camembert, ver como amanece cada día, un beso de buenas noches...

No olvides jamás que yo estoy a tu lado, que no nos vamos a dejar ganar, que no te voy a dejar caer, como tu nunca has dejado que yo me cayera

Gracias por ser como eres y por lo que soy gracias a tí

Te quiero, papá

 

 

Toda historia tiene un comienzo...

Quiero que me oigas, sin juzgarme.
Quiero que opines, sin aconsejarme.
Quiero que confí­es en mi, sin exigirme.
Quiero que me ayudes, sin intentar decidir por mi.
Quiero que me cuides, sin anularme.
Quiero que me mires, sin proyectar tus cosas en mi.
Quiero que me abraces, sin asfixiarme.
Quiero que me animes, sin empujarme.
Quiero que me sostengas, sin hacerte cargo de mi.
Quiero que me protejas, sin mentiras.
Quiero que te acerques, sin invadirme.
Quiero que conozcas las cosas mías que más te disgusten,
que las aceptes y no pretendas cambiarlas.
Quiero que sepas, que hoy,
hoy podés contar conmigo.
Sin condiciones.

Jorge Bucay - Quiero